Wie die Avocado eines mexikanischen Drogendealers nach Berlin gelangen könnteDe cómo un aguacate del narco mexicano podría llegar a Berlin

demoatenco
Foto: Maika Ijurko

“Cuidado, ustedes podrían ser clientes del narco mexicano”, dice Ana Lilia Pérez a un público alemán en Berlín. La periodista y escritora mexicana no se refiere a que los jóvenes pudieran hacer algo tan obvio como fumar mariguana o inhalar cocaína. No. Se refiere al consumo de productos de los que –por su clasificación como productos básicos, quizás- no hay una conciencia de la proveniencia que pudieran tener, como el aguacate.

Ana Lilia Pérez está en una ponencia en la fundación Heinrich Böll, un “think tank” del partido político alemán Los Verdes. Es sábado por la mañana, el primer día de presidencia de Enrique Peña Nieto, pero el segundo día del congreso llamado “México: ¿Estado de Derecho?”, un congreso realizado justamente para pensar en lo que conlleva la transición de poder en México.

Además de la lapidaria frase sobre el primer día del nuevo presidente de México, que golpea a los mexicanos presentes, Ana Lilia Pérez hace que los berlineses presentes también se acomoden mejor en su silla al mencionar el posible clientelismo de alemanes que ayudaría a alimentar alguno de los varios negocios del crimen organizado mexicano.

“En Michoacán, la tierra de Felipe Calderón, el cártel de La Familia tiene dinero en empresas que venden minerales a Asia y en agropecuarias que venden frutas y aguacates a todo el mundo”, dijo Ana Lilia Pérez, mostrando documentos del Departamento del Tesoro de Estados Unidos en donde se ve una relación de los cárteles con las empresas mexicanas o estadounidenses con las que están ligados.

La periodista advirtió: “Así que cuidado con comprar aguacates de México la próxima vez, porque podrían ser de una mafia”.

El ejemplo de los aguacates es solamente uno. En Estados Unidos hay varias empresas que están acusadas penalmente de comprar hidrocarburos ilegales. Estos hidrocarburos son robados por los cárteles –Los Zetas y el del Golfo—y vendidos a las empresas estadounidenses. Los cárteles pasarían hasta centenas pipas cargadas de hidrocarburos por la frontera mexicano-estadounidense. Para muchos alemanes esto suena a ciencia ficción, pero Ana Lilia Pérez lo documenta todo en su libro “El cártel negro”, uno de los libros que han materializado sus investigaciones de 12 años sobre las ligas de corrupción de la paraestatal mexicana Petróleos Mexicano, PEMEX.

Entre las empresas acusadas penalmente la periodista mexicana encontró a una alemana, BASF. Ella muestra el documento de la demanda penal en una corte de Texas y dice que la misma empresa, como las otras, habrían admitido estas compras. Esto llevaría a pensar que tanto los productos de BASF como de las otras empresas estarían siendo fabricados con productos del crimen organizado mexicano.

“Y atrás de cada acto ilegal de los grupos organizados hay decenas de secuestros, torturas y muertes”, dice Ana Lilia Pérez.

Lo que dice la periodista mexicana la ha llevado a tener persecuciones y amenazas de muerte, por lo que ahora vive temporalmente en Alemania. Y sin embargo esto no es nuevo en el mundo. El Libro Negro de las Marcas, hecho por dos periodistas alemanes, documenta cómo organizaciones transnacionales –como Nestlé– se hacen de materia prima con métodos ilegales y que atropellan los derechos humanos. El Choco Milk no sabe de la misma forma después de leer este libro.

Quizás el caso más ejemplar y actual es también el de los teléfonos celulares. Hechos con coltán, entre otros materiales, los teléfonos celulares de ahora tienen la base en un mineral que se consigue sobre todo en la República del Congo y que ha llevado a la pelea entre mafias, a la explotación de personas y a la muerte de muchas otras.

“En la reciente visita de Enrique Peña Nieto a Alemania como parte de su trabajo de transición, vino a hablar de dos temas con la canciller Merkel: uno es el mencionado acuerdo de seguridad entre los dos países, pero el otro es el de la posibilidad de invertir en PEMEX. Y los alemanes ya deben de saber cómo funciona la paraestatal”, dice Ana Lilia Pérez.

Habrá que mantener un ojo abierto en la próxima Fruit Logistica en Berlín, la feria de productos agropecuarios del mundo, donde están presentes muchos de México… y de Michoacán.

Yaotzin Botello, periodista corresponsal de Reforma en Alemaniademoatenco
Foto: Maika Ijurko

“Cuidado, ustedes podrían ser clientes del narco mexicano”, dice Ana Lilia Pérez a un público alemán en Berlín. La periodista y escritora mexicana no se refiere a que los jóvenes pudieran hacer algo tan obvio como fumar mariguana o inhalar cocaína. No. Se refiere al consumo de productos de los que –por su clasificación como productos básicos, quizás- no hay una conciencia de la proveniencia que pudieran tener, como el aguacate.

Ana Lilia Pérez está en una ponencia en la fundación Heinrich Böll, un “think tank” del partido político alemán Los Verdes. Es sábado por la mañana, el primer día de presidencia de Enrique Peña Nieto, pero el segundo día del congreso llamado “México: ¿Estado de Derecho?”, un congreso realizado justamente para pensar en lo que conlleva la transición de poder en México.

Además de la lapidaria frase sobre el primer día del nuevo presidente de México, que golpea a los mexicanos presentes, Ana Lilia Pérez hace que los berlineses presentes también se acomoden mejor en su silla al mencionar el posible clientelismo de alemanes que ayudaría a alimentar alguno de los varios negocios del crimen organizado mexicano.

“En Michoacán, la tierra de Felipe Calderón, el cártel de La Familia tiene dinero en empresas que venden minerales a Asia y en agropecuarias que venden frutas y aguacates a todo el mundo”, dijo Ana Lilia Pérez, mostrando documentos del Departamento del Tesoro de Estados Unidos en donde se ve una relación de los cárteles con las empresas mexicanas o estadounidenses con las que están ligados.

La periodista advirtió: “Así que cuidado con comprar aguacates de México la próxima vez, porque podrían ser de una mafia”.

El ejemplo de los aguacates es solamente uno. En Estados Unidos hay varias empresas que están acusadas penalmente de comprar hidrocarburos ilegales. Estos hidrocarburos son robados por los cárteles –Los Zetas y el del Golfo—y vendidos a las empresas estadounidenses. Los cárteles pasarían hasta centenas pipas cargadas de hidrocarburos por la frontera mexicano-estadounidense. Para muchos alemanes esto suena a ciencia ficción, pero Ana Lilia Pérez lo documenta todo en su libro “El cártel negro”, uno de los libros que han materializado sus investigaciones de 12 años sobre las ligas de corrupción de la paraestatal mexicana Petróleos Mexicano, PEMEX.

Entre las empresas acusadas penalmente la periodista mexicana encontró a una alemana, BASF. Ella muestra el documento de la demanda penal en una corte de Texas y dice que la misma empresa, como las otras, habrían admitido estas compras. Esto llevaría a pensar que tanto los productos de BASF como de las otras empresas estarían siendo fabricados con productos del crimen organizado mexicano.

“Y atrás de cada acto ilegal de los grupos organizados hay decenas de secuestros, torturas y muertes”, dice Ana Lilia Pérez.

Lo que dice la periodista mexicana la ha llevado a tener persecuciones y amenazas de muerte, por lo que ahora vive temporalmente en Alemania. Y sin embargo esto no es nuevo en el mundo. El Libro Negro de las Marcas, hecho por dos periodistas alemanes, documenta cómo organizaciones transnacionales –como Nestlé– se hacen de materia prima con métodos ilegales y que atropellan los derechos humanos. El Choco Milk no sabe de la misma forma después de leer este libro.

Quizás el caso más ejemplar y actual es también el de los teléfonos celulares. Hechos con coltán, entre otros materiales, los teléfonos celulares de ahora tienen la base en un mineral que se consigue sobre todo en la República del Congo y que ha llevado a la pelea entre mafias, a la explotación de personas y a la muerte de muchas otras.

“En la reciente visita de Enrique Peña Nieto a Alemania como parte de su trabajo de transición, vino a hablar de dos temas con la canciller Merkel: uno es el mencionado acuerdo de seguridad entre los dos países, pero el otro es el de la posibilidad de invertir en PEMEX. Y los alemanes ya deben de saber cómo funciona la paraestatal”, dice Ana Lilia Pérez.

Habrá que mantener un ojo abierto en la próxima Fruit Logistica en Berlín, la feria de productos agropecuarios del mundo, donde están presentes muchos de México… y de Michoacán.

Yaotzin Botello, periodista corresponsal de Reforma en Alemania

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